martes, 13 de noviembre de 2007

A DIOS SIN INTERMEDIARIOS


Intermediarios entre el alma y Dios:

Dentro del cristianismo, el alma que aspiraba a unirse a Dios siempre tuvo, entre ella y su Amado, un férreo dispositivo de intermediarios dispuestos a facilitarle/obstaculizarle su espiritual camino. Cabría entender el término intermediario en su sentido más amplio e incluir en él diversas modalidades y funciones. Sus competencias de intromisión en las almas y cuerpos individuales, varían desde la función divulgativa (repetidores de la señal evangélica) hasta la coercitiva (censores expurgadores cuya institución ostenta el privilegio del uso de la tortura y la incineración). Desde la función pastoral (sermones moralizantes) hasta el interrogatorio habitual (confesión forzosa). Todas ellas pretenden encaminar, cribar la paja y señalar la cizaña, ofrecer una cúpula de protección y certidumbre espiritual que nunca ha cesado de ser resquebrajada. Enumeraremos algunas de estas capas intermedias para entender mejor el paso y la diferencia que constituyen ciertos místicos, entre ellos los llamados “quietistas”.

A.- Capas exteriores

1.- La Esfera Eclesiástica

La Iglesia, en tanto que “cuerpo de Cristo” y “madre”, envolvía a modo de placenta común religiosa las formas de espiritualidad existentes. Su discurso sobre la continuidad divina de sus miembros y lugares estaba tan bien trazado que sólo unos pocos adivinaron la autoalabanza del poder mundano que escondían estos mensajeros.

1.1.- Capa de discursos teológico/pastorales (metafísica-moral).
Los religiosos “letrados” eran los encargados de difundir, reescribir y consolidar el dogma, tanto el metafísico como el moral. En cuanto al orden metafísico, no dejaba dudas acerca de la inaccesibilidad de Dios, de la mediación incondicional de la humanidad de Cristo en la participación de las almas en Dios (Cristo como puerta), de la trascendencia del acto creador y de la lejanía de las criaturas. Tampoco se cuestionaba la jerarquía celeste de los ángeles, ordenados según su cercanía a Dios, ni la antropomorfización de la divinidad cuyos atributos el discurso cristocéntrico acentuaba cada vez más: padre, juez, pastor,...(Credo)
En el orden moral, los múltiples tratados y la predicación a menudo aunaban esfuerzos para hacer resonar los antiguos códigos y limitaciones de la ley cristiana. En cuanto al mal, el pecado y su eterno castigo en un mundo infernal perfectamente descrito y representado, constituían una de las mayores pruebas para las almas que caminaban a Dios. De la higiene contra el pecado tratarán tantísimos libros y ejercitatorios. Los grupos que cuestionaban la pecabilidad de ciertas almas contemplativas fueron siempre duramente castigados (begardos, alumbrados, quietistas). La bondad, por su parte, se medía por la cantidad de buenas obras acumuladas, con promesa de gratificación eterna en una vaga esfera celeste.


- Autoridades eclesiásticas (la Inquisición)
- Imágenes santas (iconos, pinturas, arquitectura: No hay ninguna representación del Padre solo, siempre coexiste con los intermediarios)
- La Humanidad de Cristo como puerta o puente.
- Los ritos, fiestas, ceremonias, sacramentos...


B.- CAPAS INTERIORES

- Disciplinas ascéticas
- Ascensión (Subidas), Llave, Etapas, escaleras, itinerarios, grados...

- La escalera de Jacob:

“Jacob salió de Berseba y fue a Jarán. Llegando a cierto lugar se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar. Y tuvo un sueño; sonó con una escalera apoyada en tierra y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y vio que Yahvéh estaba sobre ella, y que le dijo: “Yo soy Yahvéh, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia. (...) Despertó Jacob de su sueño y dijo: ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!”


- El conceptualismo: “meditacionistas”.
- Los “ejercicios espirituales” de San Ignacio


A DIOS SIN MEDIACIÓN: LA CESACION DE LOS MEDIOS

Místicos y “quietistas”:

1.- La inmediatez de Dios: De la intimidad a la inmanencia.

1.1.- Algunos apuntes sobre la intimidad con Dios y el camino abierto por San Agustín.

1.2.- Margarete Porete

1.3.- John Tauler

1.4.- Los mensajeros en el Cántico de San Juan de la Cruz

“Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero
que no saben decirme lo que quiero”

La Canción 6 del Cántico espiritual de San Juan de la Cruz es una buena muestra de esta inmediatez, de esta supresión de los intermediarios que estamos tratando. El alma empezó buscando a un Amado (Dios) escondido, huido, por montes y riberas, a través de fuertes y fronteras. En su camino, pregunta a las criaturas (bosques, prados) si lo han visto pasar. Al fin, desesperada, exclama: Acaba de entregarte ya de vero. El importantísimo matiz “de vero”, implica la existencia de una entrega “en falso”, reflejada (“vestido los dejó de hermosura”), mediada (“decidle que adolezco”), retardada (“salí tras ti clamando y eras ido”) y referida por otros (“y todos cuantos vagan, de ti me van mil gracias refiriendo”). Llama a estos mediadores “mensajeros que dan al alma recaudos de noticia de quien Él es”. La relevancia de la “veracidad” de la entrega la comenta el mismo Juan de la Cruz:

Porque todo lo que de Dios se puede en esta vida conocer, por mucho que sea, no es conocimiento de vero, porque es conocimiento en parte y muy remoto; mas conocerle esencialmente es conocerle de veras, el cual aquí pide el alma, no se contentando con esotras comunicaciones.

Y sobre la insuficiencia de la mediación explica:

No quieras que ya de aquí en adelante te conozca tan a la tasa, por estos mensajeros de las noticias y sentimientos que se me dan de ti, tan remotos y ajenos de lo que de ti desea mi alma: porque los mensajeros (...) aumentan el dolor: (...) porque parecen dilaciones de la venida.

De esa entrega segmentada (“a la tasa”) y diferida (“remotos”, “dilaciones”) que representan los mensajeros, se queja el alma un poco más adelante:

“Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo
y todos más me llagan,
y déjame muriendo,
un no se qué que quedan balbuciendo.”

Los que “vagan”, en la interpretación de San Juan, son las criaturas racionales. Y las noticias que dan de Dios, (“verdades de las Escrituras” “obras de tu Encarnación y verdades de fe”) no satisfacen del todo al alma enamorada, que siente “un no sé qué” que queda por decir, “una cosa que se conoce quedar por descubrir, y un subido rastro que se descubre al alma de Dios, quedándose por rastrear.”
De la lectura de los anteriores párrafos se desprende que el caudal de noticias y sentimientos que pretendía suplir la presencia de Dios es insuficiente para llenar el cauce del deseo del alma, a la que le quedan cosas aún por decir, por descubrir, por rastrear. Lo que queda por decir, es la experiencia de la unión mística, que, aunque reconocida inefable, quedará metaforizada en las canciones 17, 18, 36, 37 y 38 del Cántico y en otros de sus poemas y comentarios. Lo que queda por rastrear son las llamadas “Indias interiores”, el camino oscuro e intransitado de Dios que se descubre al alma: el camino de la nada.

2 comentarios:

Adolfo Vásquez Rocca dijo...

Peter Sloterdijk; Metoikesis, revolución anacoreta y cinética profunda del alma
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - PUCV - Universidad Andrés Bello

http://www.observacionesfilosoficas.net/petersloterdijkrevolucionanacoreta.htm


Resumen
Que ciertos individuos comenzaran a presentarse a contramarcha de los esquemas de su cultura y fueran capaces de emitir consignas de negación abiertas a la normalidad cósmica, es algo que se puede entender más fácilmente si interpretamos la historicidad de los tres últimos milenios como la emergencia del humano potencial de traslado. Se extiende sobre la tierra, desde la India hasta Irlanda, un cinturón ascético, escenario de una pujante secesión de la normalidad cósmica.


Palabras clave
Antropología, ascetismo, alma, casa, morada, mundo, muerte.

María dijo...

Hola Cristian. He aprovechado un tiempito para pasar por tu sitio y me he encontrado con este interesante análisis, que me parece acertado, son tantas las aristas por aclarar en la práctica de la religión, mediatizaciones que como indicas, llevan a la divagación constante en lugar de un mayor arraigo en las verdades que dictan a través de sus discursos, me gustaría me permitieras publicarlo en mi blog de Poesía Mistica y Religiosa Panama.com
Saludos cordiales, sigo leyendote cuantas veces puedo. Gracias por compartir.